En el camino (Jack Kerouac)

 -Lo que pasa tío, es que a medida que te vas haciendo mayor los conflictos aumentan. Cualquier días nos encontraremos juntos en una calleja rebuscando en los cubos de basura.

-¿Quieres decir que vamos a terminar como unos vagabundos?

-¿Y por qué no, tío? Desde luego podemos hacerlo si queremos y todo eso. No hay nada de malo en terminar así. Te pasas la vida sin meterte en nada, sin mezclarte en lo que los demás quieren, incluidos los políticos y los ricos, nadie te molesta y tú sigues tan tranquilo tu camino (…) ¿Cuál es tu camino tío?: camino de santo, camino de loco, camino de arco iris, camino de lo que sea. Un camino a cualquier parte y de cualquier modo. ¿A dónde? ¿Cómo? (…) Te lo aseguro, Sal, no importa dónde viva, el caso es que siempre tengo mi maleta preparada debajo de la cama, estoy preparado para largarme o para que me echen.

  Sal Paradise narra cómo conoce al rocambolesco y mítico Dean Moriarty, personaje que da sentido a toda la novela. Una historia que ocurre el 99% del tiempo en la carretera. Viaje en auto, autobús o haciendo autoestop. Pero siempre moviéndose, dejado todo atrás para lanzarse hacia nuevos lugares.

En el camino

Vitalista, esta novela no da respiro. Es una inyección de adrenalina. En donde no se tiene tiempo de pararse a pensar o acostumbrarse al lugar porque ya hay que hacer la maleta y seguir viaje. Cruzando EEUU de este a oeste (si la geografía no me falla), atravesando desiertos, ríos, llanuras. Conociendo gente, noches de juerga, jazz, cigarrillos, alcohol y droga.

Hasta la escritura de Kerouac es frenética, espontánea, siendo un texto cargado de comas y punto y coma. Sin lugar para el punto aparte (y cómo lo extrañé). Se siente que te lleva de las narices a sumergirte en la vida de estos personajes alocados y reflexivos. Que no creen en el sueño americano, que son conscientes de la miseria y las faltas de oportunidades. Que no se atan a nada.

Claro ejemplo es Dean Moriarty, al que no se le puede pedir que lleve una vida convencional, porque ese impulso de lanzarse hacia adelante lo domina, respondiendo a ese llamado, aunque eso signifique dejar tirados a los demás. Aunque sea, en el fondo, un vagabundo de buen corazón (pero algo chiflado, eso no se duda) Y es que al verlo desde los ojos de Sal se le termina tomando simpatía.

Jack
Kerouac el fotogénico (y él lo sabía)

Sin dudas la parte más interesante para mí, ha sido cuando viajan a México. Como observan y describen todo. De manera respetuosa, burlándose y renegando de los prejuicios y las etiquetas que los estadounidenses tiene respecto a los mexicanos.

Un viaje con tintes autobiográficos cargado de anécdotas, aventuras, polvo y sol. La vida bohemia, y uno de los pilares de la generación beat en su máxima expresión.

¿Qué se siente cuando uno se aleja de la gente y ésta retrocede en el llano hasta que se convierte en motitas que se desvanecen? Es que el mundo que nos rodea es demasiado grande, y es el adiós. Pero nos lanzamos hacia adelante en busca de la próxima aventura disparatada bajo los cielos.

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El sueño de los árboles

  Vagabundeó por un sendero polvoriento, cansada y triste, sumida en sus pensamientos. En eso percibió una voces infantiles. El asombro hizo a Kimey detenerse: ¡Imposible!-pensó- debo estar soñando. En respuesta se escuchó un coro de risas, la joven no salía de su asombro, apretó el paso y llegó hasta una parte en la que el camino se bifurcaba. Las risas, que aún resonaban, parecían provenir de la izquierda y, decidió tomar esa dirección. Guiada por las voces invisibles recordó cuando los niños desaparecieron del mundo.

   Siete años atrás, sin razón aparente los niños y niñas de todo el mundo enfermaron. Aunque no era esa la expresión, más bien fueron presa de una agonía insoportable: lloraban, gritaban y se retorcían de dolor. La gente estaba desesperada, sin saber que hacer. Esta “maldición”, como comenzaron a llamarla, se extendía desde los recién nacidos hasta la edad de 11 años, sin distinción de raza, credo o posición social. Esto duró seis meses, hasta que una mañana al despertar, los adultos y jóvenes descubrieron que sus hijos, nietos, sobrinos, y hermanos habían desaparecido, esfumándose sin dejar rastro. Kimey aún recordaba, con pesar y amargura, ese día en que había despertado sobresaltada y, presa de un mal presentimiento se dirigió a la habitación de su pequeña hermana para encontrar su cama vacía.

  En todo esto iba cavilando la joven cuando las  voces se convirtieron en apenas un susurro, había llegado a un monte. Se internó entre los árboles y arbustos aguzando el oído. Pero las voces habían cesado, en su lugar se oían unas suaves pisadas en la hierba. Frente a ella apareció una pareja de ancianos tomados de las manos, quienes al verla le sonrieron con dulzura. Bastó un cruce de miradas para que ella supiera que eran las personas por las que había emprendido su viaje. Cuando su hermana desapareció, a su tribu llegó el rumor de que los indígenas de la región vecina sabían lo que había sucedido con los niños y niñas.  Deseaba averiguar la verdad y decidió iniciar su marcha hacia las tierras vecinas.

  Los ancianos la condujeron al interior del monte, donde se encontraba el resto de la comunidad. Comió y bebió junto a ellos y por la noche durmió cobijada por la luz de la luna, bajo un árbol al igual que el resto del pueblo. A la mañana siguiente vio como toda la tribu le daba los buenos días a cada árbol y les agradecía su protección. En ese instante volvió a escuchar las voces, al percatarse de su turbación la anciana la invitó a dar un paseo con ella. Por el camino le preguntó:

-¿Recuerdas lo que pasó hace 7 años?

-Sí -dijo la muchacha- tenía 18 años, lo recuerdo perfectamente.

-¿Sabes por qué sufrían las niñas y niños?

-No, por eso he venido a ustedes.

-Experimentaban el sufrimiento de los árboles al ser talados. Cuando desaparecieron fue porque escucharon su llamado.

-¿Cómo lo descubrieron?

-Todos los miembros de la tribu tuvimos un sueño, el sueño de los árboles. En el mismo se nos reveló que para protegerse de la crueldad humana, habían tomado la decisión de volverse uno con nuestra descendencia. De esta manera no podrían ser dañados nunca más, quizás oíste que los leñadores no pudieron volver a talar ningún árbol y que las fábricas madereras debieron cerrar a raíz de este suceso.

Kimey asintió, por el camino había escuchado conversaciones sobre el asunto. A pesar del tiempo transcurrido las personas aún hablaban de ello con incredulidad, de cómo los leñadores inexplicablemente no podían talar más árboles, pues se perdían en el camino, pasaban días vagando en círculos hasta que volvían a su hogar. Y que a causa de esto habían tenido que buscar alternativas a la falta de madera. Su pueblo, al vivir en una zona árida, no había presenciado nada de esto último por lo que le restó importancia.

La anciana prosiguió:

-Al despertar empezamos a oír las voces de nuestros niños. Como tú las oyes ahora. Sólo quienes son presas del odio y la maldad no  pueden hacerlo.

-¿Es decir que la naturaleza tomó conciencia del mal que le hemos hecho y nos castigó?

-No lo sé, quizá sí. Pero como una madre, luego de reñir a sus hijos por hacer algo indebido, nos perdona. O eso me gusta pensar, que por cada decepción y sufrimiento ella aún tiende sus brazos y nos resguarda. Lo ha hecho con ellos- dijo señalando los árboles-mis nietos viven en ella, no los destruyó. Porque nada se destruye, todo se transforma. Eramos orgullosos. Nos creíamos invencibles, con su accionar la Madre Tierra nos ha dado una lección de humildad.

  Kimey permaneció callada y junto a la anciana se limitó a escuchar la lengua secreta de los árboles en donde se mezclaban algunas risas, llevando el viento sus mensajes al resto de los árboles del mundo.

 

 

 

Capitán Fantástico

  • Director: Matt Ross
  • Año: 2016
  • País: Estados Unidos
  • Género: Drama/Comedia

  Bien, lo admito mi cerebro está frito de tanto leer cosas de la carrera más lo que investigo y estudio para mis prácticas docentes (esto ya lo mencioné en otra entrada) por lo que cuando mi mente pide un descanso me voy hacia mis queridas películas y dejo que las tramas me envuelvan. Y la de esta ocasión ha dejado huella, tanto así que me he puesto a dialogar con la misma (menos mal que miro películas en soledad sino la que me esperaba) Recomendada por Silvia del blog La Gata de Chesire, les recomiendo encarecidamente su blog a todo aquel quién no haya pasado por allí, se están tardando mucho en conocer a esta bloguera amante del cine.  Y el caso es que esta historia tiene mucha tela para cortar, empecemos por el principio.

  Ben Cash (Viggo Mortensen) vive en el bosque con sus cinco hijos: Bo (George Mackay) Vespyr (Annalise Basso), Kielyr (Samantha Isler), Rellian (Nicholas Hamilton), Zaja (Shree Crooks) y Nai (Charlie Shotwell) Donde son educados y preparados para la vida, entre sus actividades están cazar sus alimentos (ciervos principalmente…Bambi está temblando en un rincón), cultivar la huerta, realizar ejercicios (yoga incluido entre otras disciplinas) además de su educación académica dictada por Ben en la que además de leer libros y dar lecciones orales deben argumentar el porque les gustó o no.

Esta familia vivirá una aventura y sus lazos serán puestos a prueba cuando se enteran de que Leslie (Trin Miller) esposa y madre del clan muere lo que los llevará a un viaje para ir al funeral a pesar de la prohibición de su abuelo paterno (Frank Langella) que desaprueba el modo en que Ben cría a sus hijos.Captain

  El modo de vida de los Cash suscitará más de un comentario entre sus demás familiares, que no lo aprueban y los ven como “unos raros” o “hippies” como los catalogan más adelante. Solo porque alguien tenga costumbres o modos de vida diferentes no significan que sean mejores ni peores. Pero todo lo que se sale de la “normalidad” y lo establecido por la sociedad ya es visto como peligroso, ni siquiera se intenta comprender o empatizar con el otro. Se le pone una etiqueta y se aleja a un rincón. Y este es, en mi opinión, el plato fuerte del film.

Se muestran los pros y contras de una crianza distinta por un lado Ben habla a sus hijos sin tapujos con honestidad como cuando Nai pregunta que son las relaciones sexuales y su padre se lo explica. Por el otro más de una vez los niños viven situaciones riesgosas o al límite.

Todo esto hace al film, el vínculo entre ellos es interesante de explorar. Son todos muy unidos lo que no quita que haya peleas o algún desacuerdo. El más rebelde y quién enfrenta más de una vez a su padre es Rellian, al mismo tiempo que hace frente a la pérdida de su madre. Duelo que toda la familia elabora a su manera.

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Los Cash marcando tendencia.

La fotografía es preciosa, esos verdes paisajes, las sierras fueron de agradecer a mi vista. El empleo de iluminación natural, ya que la mayoría de las escenas transcurren en el exterior y el uso del fuego le otorgan calidez y potencia.

En este caso mencionaré el vestuario, no suelo hacerlo pero aquí es preciso que hable de él pues cada integrante tiene su propio estilo: los colores y combinaciones son vivos sin desentonar o romper la armonía. Llamativo y sobrio, original y divertido.

La banda sonora es buena, amé la versión acústica de Sweet Child of Mine interpretada por los Cash. Aquí les dejo el enlace: Sweet Child O Mine-Captain Fantastic Soundtrack

 Espero le den una oportunidad a este film y lleno de reflexiones pero por sobre todo gratos momentos.

  A quién le interese: próximamente volveré a hablar de mis libros, no es que me volqué solo a lo visual simplemente espero que mi saturado cerebro me permita volver a leer algo nuevamente sin protestar por seguir poniendo letras ante él (gracias carrera gracias por darme un bloqueo lector :-/) Esto es todo, cambio y fuera.