En la madrugada

Noches de insomnio,

catorce moscas en

la habitación.

 

Piensa en lo que pasará,

pero el futuro

es difícil de adivinar.

 

Se perderá otra vez

en el laberinto,

dudará de sí mismo.

 

Los recuerdos en blanco y

negro se diluyen

en su memoria.

 

Se levanta de la cama,

atraviesa las calles

de la ciudad.

 

Llega hasta el andén,

el último tren se aproxima

y sube.

 

En la madrugada

un viaje y un

destino incierto.

 

Sonríe y se queda dormido,

unas pocas estrellas

le dicen adiós.

 

 

 

 

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Bolsillos

La niña siempre se para en el andén con las manos en los bolsillos de su campera, al llegar la gente escruta los rostros. Muy silenciosamente se acerca a aquellos que muestran cansancio, irritación, preocupación, tristeza. Las personas nunca la ven, tan ensimismadas están con sus problemas. Lentamente saca de sus bolsillos sentimientos de alegría, se para en puntas de pie y los sopla en el rostro de cada persona. Se da la vuelta y sube al último vagón hacia otra estación.