Segundo aniversario y desvaríos varios (no podía ser de otra manera)

Y como te decía blog:

Luego del eclipse de fuego, los cocodrilos salieron de los pantanos neblinosos. La anciana escribía poemas en un libro forrado de cuero y estos poemas se desprendían del papel y se iban flotando hacia la oscuridad, titilando como si fueran enorme luciérnagas.

Lo más impresionante fue el eclipse, esa enorme luna siendo rodeada por llamas. Lo sé, fuego en el cielo…muy raro.

Entonces la escena cambió y me encontré a la orilla de un río. Del mismo emergió una joven, el rostro lleno de pecas y un vestido verde con un estampado de hojas. La escoltaban dos ranas gigantes, cada una portaba un cetro. Ella me miró y dijo:

-Hacia la izquierda.

Asique hice lo que me decía, era de esas personas a las que conviene hacer caso. Más con semejante compañía. Esas ranas eran muy intimidantes. ¿Si me desagradan los anfibios? Mmm, no mucho. Pero nunca había visto de semejante tamaño.

¿En donde estaba? ¡Ah, sí! Bueno, fui hacia la izquierda y el escenario cambió otra vez. En esta ocasión un cielo de un intenso azul y la tierra yerma, pero la falta de vegetación no era problema porque allá arriba entre las nubes pájaros-sombra gigantes describían una extraña danza. De repente todos se unieron y formaron una única ave: un fénix. A su alrededor surgieron unas manchas multicolores que se movían en el sentido de las agujas del reloj. Y estalló. Todo quedó a oscuras.

Me encontraba sentada en una butaca, en un viejo teatro. En el escenario dos personas discutían sobre un libreto. Me acerqué y el más joven que parecía estar muy agobiado me pidió disculpas. Me informó que el director de sueños se había ido de vacaciones, estaba en un crucero para ser más específica. Y que él, que era el primer asistente, había quedado a cargo. Como el director era muy celoso con sus ideas y no permitía que nadie las viera tuvo que improvisar un guión por su cuenta. Por lo que me pedía disculpas si el contenido había sido algo caótico.

Sí, era un joven muy simpático blog. Asique le dije que no se preocupara, que su sueño me había gustado mucho y que nunca sueño nada coherente o, que las pocas veces que sucede me resulta de lo más aburrido. El asistente suspiró aliviado. Y luego de eso me desperté.

Sí, quería compartirte este sueño por tu cumpleaños. También te hice una tarjeta:

aniversario

¿Te parece tierna? Pues gracias, me pareció divertido hacerla un poco cursi. Siendo sincera quería usar la imagen de ese conejo vapuleado y se me presentó la oportunidad perfecta. Bien, ya es tiempo de que soples las velas. A la cuenta de tres: 1, 2 y….

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