Las horas distantes (Kate Morton)

“Tenía que descubrir de qué se trataba. No solo porque era una entrometida, ni por la simpatía que me inspiraba Juniper Blythe, sino porque ese secreto era la clave de la distancia que desde siempre había existido entre mi madre y yo”

Todo comienza con una carta perdida durante mucho tiempo, y una hija curiosa que desea saber más de su madre.

Todo comienza con un escritor que vivía en un castillo con sus tres hijas: Percy, Saffy y Juniper; que dan asilo a una niña durante la Segunda Guerra Mundial.

Todo comienza con la historia del Hombre de Barro.IMG_8416.JPG

Alternando entre 1992 y 1939 la autora crea una historia redonda, sólida y potente. Con personajes carismáticos, complejos, llenos de matices. Una escritura delicada, poética (últimamente todas mis lecturas son así) Bellamente narrada y bien estructurada. Donde ningún detalle queda librado al azar. Donde el misterio y la intriga están presentes hasta la última página.

Como dijo mi madre cuando me entregó la novela: “presta atención a las direcciones no des nada por sentado”. Un libro lleno de melancolía, fortaleza, amor a la literatura con referencias a clásicos como Cumbres Borracosas, Jane Eyre (sí, otra vez)y Casa desolada, toques de romance para nada empalagoso, vínculos familiares. Las horas distantes es eso y mucho más, una novela que susurra los secretos de las horas pasadas.

-Cuando éramos pequeñas, solía contarnos historias, relatos del pasado. Decía que cuando andaba distraído por el castillo, a veces las horas pasadas olvidaban ocultarse (…) Las encontraba jugando en la oscuridad, en los pasillos desiertos.

-¿También usted oye las horas distantes?

“La falta de patatas dejaba un estómago vacío, pero la ausencia de belleza endurecía el alma.”

“(…) y a Percy no le importaban las definiciones. Creía que cada persona era única y no comprendía la necesidad de establecer categorías, de etiquetarlas, de diferenciar entre normales y anormales.”

“El señor Billing es mi jefe; es también mi mentor, mi defensor y mi mejor amigo. No tengo muchos. En todo caso, no de los que viven y respiran. Y no pretendo parecer triste y solitaria; simplemente no pertenezco a la clase de personas que acumulan amigos o disfrutan de las multitudes. Soy buena con las palabras, pero no las habladas; a menudo pienso que sería una maravilla relacionarse solo a través del papel. Y supongo que, en cierto modo, es lo que hago, porque tengo cientos de amigos de esa otra clase, que habitan entre portadas, en gloriosas páginas impresas, en historias que siempre se desarrollan de la misma manera y nunca pierden la alegría, que me cogen de la mano y me conducen a través de mundos de extraordinario terror y placer entusiasta.”

 

 

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