ABREVIADO: El pañuelo amarillo de la felicidad/ Drive

Creo que se está haciendo costumbre que publique a fin de mes, en cualquier momento el nombre del blog pasará a llamarse “Saltos a fin de mes” o algo por el estilo. De todos modos aquí estoy nuevamente ( CRIC CRIC…sé que no me extrañaron no es necesario que cantes grillo)

En esta ocasión los invitados son dos films japoneses que tenía en el tintero (léase mi cuaderno de notas) que estaban iniciando una huelga por ser cruelmente ignorados. Asique luego de una ardua negociación hemos llegado a un acuerdo y aquí están para su deleite (o desgracia, todo depende del punto de vista)

EL PAÑUELO AMARILLO DE LA FELICIDAD

  • Director: Yoji Yamada.
  • Año: 1977.
  • País: Japón.
  • Género: Drama/road movie.

“En aquella época no sabía lo que estaba bien o lo que estaba mal y tampoco me importaba si iba o si venía. Estuve atrapado en aquella mini ciudad hasta los 30 años. Entonces me di cuenta de que sentía asco. Estaba desaprovechando mi vida, decidí cambiar. Y pensé que no habría nada en este mundo que pudiera pararme”

La historia comienza con el joven Hanada Kin’ya (Tetsuya Takeda) que tras una ruptura amorosa decide emprender un viaje en auto por la carretera, sin destino fijo. Sólo viajar hacia el infinito y más allá, en su periplo se encuentra con Ogawa Akemi (Kaori Momoi) una joven que al igual que él está atravesando una ruptura.

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Kin’ya y Akemi con el corazón roto.

Así pues deciden ir a Hokkaido, pero a éste par de jóvenes con las emociones a flor de piel se les sumará Yûsaku (interpretado por el mítico Ken Takakura, el Clint Eastwood japonés) un hombre tranquilo y reservado, con un pasado doloroso que poco a poco irá desvelando.

El film equilibra muy bien la comedia y el drama, las actuaciones también están en armonía, pues Yûsaku es la contraparte perfecta a los volubles jóvenes que se pasan todo el viaje como perro y gato. Pues nuestro extravagante (y en ocasiones pesado) Kin’ya no dudará ni un instante en intentar acercarse a la tímida y sensible Akemi (y no de manera apropiada)

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Akemi pensando “¿Dónde me metí?” Posdata: Quiero que aprecien la indumentaria de nuestro cowboy nipón.

Sin embargo son ellos los que le proporcionarán al taciturno Yûsaku el coraje para volver a enfrentar lo que dejó atrás. Si gustan del drama pero aún más de las “películas de carretera” se las recomiendo.

Por cierto, hay una adaptación estadounidense con Eddie Redmayne, Kristen Stewart y William Hurt en los papeles principales. Curiosamente el film occidental ofrece una perspectiva más dramática e introspectiva en contraposición con la historia original en la que se aprecia más luminosidad y frescura. Ambas son altamente recomendables. Como último dato les comento que “El pañuelo amarillo de la felicidad” es un clásico en Japón y ganó el premio a mejor película del año.

DRIVE

  • Director: Hiroyuki Tanaka
  • Año: 2002
  • País: Japón
  • Género: Crimen, acción, comedia.

-¡Sólo eres un atracador! ¡Sólo un criminal! Nadie puede ser feliz con esa clase de dinero.
-Gira a la derecha en la siguiente señal.
-Un giro a la derecha no es legal en ese cruce.
-Gira a la derecha.
-Debemos seguir todo recto.
-Haz un giro a la derecha.
-Todo recto.
-¡Gira, maldita sea!

Antes de empezar debo confesar que decidí ver Drive” por el elenco de actores (a la par me enteré que mi querido Ren Osugi había fallecido)…y me encontré con algo completamente diferente a lo esperado. Porque Japón es muy Japón.

Asakura (Shin’ichi Tsutsumi) es empleado de una compañía que se ve interceptado, mientras conduce por la ciudad, por tres delincuentes (Ren Osugi, Susumu Terajima y Masanobu Ando) que persiguen a un cuarto el cual se quedó con todo el dinero robado del banco. Y es así como Asakura, un hombre metódico, estresado (padece de migrañas) y sumamente apegado a las normas de tránsito se ve envuelto en una situación de lo más atípica.

En éste film se puede encontrar de todo: reflexiones filosóficas y sobre el destino, situaciones inverosímiles (la del restaurante es mi favorita), surrealistas, guerreros fantasmas pertenecientes al Japón feudal, duelos de espadas, agentes de béisbol y un largo etcétera.

La película en ocasiones parece que no se tomara en serio así misma, sin embargo se mantiene una coherencia narrativa, es desconcertante y entretenida. A pesar de sentir por momentos que te están tomando el pelo quieres seguir mirando para saber cómo acabará todo. Muy recomendable para aquellos que disfruten del absurdo, sepan lo que es tener migraña y respeten las normas de tránsito.

Y hasta aquí la entrada de hoy, que como habrán notado no es muy breve pero da igual. El trato que hice con ambos films era que debían aparecer juntos y explayarme todo lo que pudiera sin hacer mucho spoiler (Ok, ya cumplí mi parte asique ¿pueden bajar esa katana por favor? Gracias) Nos vemos a fines de mayo, bueno espero poder publicar algo a mitad del mes (o morir en el intento como dicen) Nos leemos, cambio y fuera.

 

 

 

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Colegiala (Osamu Dazai)

 “He sentido unas súbitas ganas de hacérselo saber a todo el mundo, de gritárselo a los insectos que cantaban en la oscuridad del jardín. «¡Los que quieran mirarnos que nos miren! ¡Nosotros somos gente de corazón noble!»” (Linterna)

Bueno, ésta es mi última novela japonesa por el momento. Voy a darles un descanso a los escritores nipones (por ahora…no se confíen demasiado) Bien, vamos al quid de la cuestión:

Colegiala está compuesto por 14 relatos, que tienen como protagonistas a  mujeres, de distinta edad y condición. El autor se mete en la piel de cada personaje con una maestría y delicadeza tal, que realmente parece que estuvieras escuchándolas a cada una narrar su historia. Se nota a la legua, el profundo conocimiento que Dazai tenía del universo femenino.Colegiala

Con ritmo pausado e introspectivo, mantiene la atención a lo largo de la narración. En ningún momento se hace pesado y aburrido. En pocas líneas transmite lo que quiere transmitir con precisión. La figura masculina, queda en segundo plano. Y los hombres que desfilan por las páginas ejercen, en la mayoría de los casos, el papel de antagonista. Siendo tachados mayoritariamente de vagos e indolentes.

Aquí son ellas las que toman las riendas de la situación, soportando con verdadera dignidad los reveses a los que se ven sometidas. Y es que está ambientado en plena época de posguerra, aunque  hay tres relatos que tienen como escenario la participación de Japón en la Segunda Guerra Mundial.

Como he estado leyendo la biografía del autor, puedo decirles que mucho de lo que hay plasmado son pinceladas de su propia vida. De hecho su crítica a los hombres, no es más que una crítica a sí mismo. El relato Osan, es el más autobiográfico de todos los presentes.

Dazai
Osamu Dazai, modo pensante.

Es un libro que se lee en un suspiro (o dos, quizá tres: depende el ritmo de lectura que tengan) y si quieren iniciarse con este autor es una buena opción, fue mi primer encuentro literario con Dazai y he quedado muy satisfecha. Pues es agradable constatar que tenía en su haber relatos no tan oscuros y depresivos. Él es muy conocido por su obra “Indigno de ser humano” pero como no estoy por la labor de leer drama en estos momentos, me decanté por esta obra.

Para finalizar, a los aficionados al anime (y a los que no también) les recomiendo (si no la conocen ya) la serie Aoi Bungaku Series ,que vi hace un par de años atrás (unos cuántos), donde podrán conocer dos de sus obras (creo eran dos) Una es la ya citada “Indigno de ser humano” que es con la que inicia el anime. Bien, es todo por ahora. Nos leemos la próxima. Cambio y fuera.

Soy un gato (Natsume Sōseki)

“Los gatos caminamos como si lo hiciéramos por el aire, como si pisáramos encima de las nubes, tan silenciosamente como una piedra que se hunde en el agua, como una antigua arpa china tocando en lo profundo de una cueva. El caminar de los gatos es la realización instintiva de todo lo más delicado”

Esta es una sátira sobre el comportamiento humano en todas sus formas y matices. Narrada de manera irónica y lacerante por un felino sin nombre, que habita en la casa de Kushami: un maestro de inglés. Por dicha residencia desfilan personajes de lo más variopintos como Meitei, Kangetsu, Dokusen entre otros. Cada cual con una personalidad tan distinta como su visión de la vida.Soy un gato

El autor escribe una novela en donde convergen la belleza, la frivolidad, el egoísmo, la crítica al individualismo, la falta de empatía, el poder y la adulación. A través de los ojos del minino misántropo (pero adorable) el lector descubre la vida y modos de pensar de la sociedad burguesa en la era Meiji .

No faltan las referencias culturales e históricas: la Guerra ruso-japonesa, los haikus, el teatro Nō. 

La narración es fluida y puntual, con pocos detalles externos y descripciones breves. Muchos diálogos y monólogos internos. Y como buena sátira el escritor se introduce en la misma y no pierde ocasión en burlarse de sí mismo:

(…) “Precisamente el otro día un colega, un tipo llamado Sōseki, publicó un relato corto titulado «Una noche». Se trataba de una cosa tan vaga que, sinceramente, no hay quien entienda nada. Yo personalmente le pregunté al autor qué es lo que quería decir con esa historia, pero él no quiso darme ninguna explicación, y se limitó a decir que si la historia no tenía ningún sentido, no le preocupaba lo más mínimo. Creo que su actitud es muy demostrativa de los nuevos vientos que soplan para la poesía moderna.
—Pues será un poeta, ese Sōseki del que hablas, pero a mí más bien me parece un tío raro —soltó el maestro.
—Debe de estar loco —sentenció Meitei.”

Es mi primera novela de Sōseki y no será la última. Me ha gustado mucho y no puedo estar más satisfecha con la misma. He reído y reflexionado a partes iguales, así como establecido cierto paralelismo entre las preocupaciones y actitudes de la sociedad tokiota de la época y lo que sucedía (y todavía sucede) en la de mi país, lo que ha sido por demás curioso.

(…) “En éste y otros ámbitos, los europeos son poderosos, y siempre habrá alguien dispuesto a hacer el estúpido y a copiar sus maneras, se lo pueda permitir o no. Se rendirá ante los poderosos, se humillará ante los ricos y se dejará aplastar por los que marcan las tendencias desde el extranjero. Si estas actitudes tan lamentables se debieran a algún tipo de necedad o de estupidez congénita, al menos quedaría un margen para la compasión. Pero entonces que no argumenten que Japón es una gran nación. Y sucede tres cuartos de lo mismo en el campo de los estudios académicos.”

Una novela muy recomendable donde, aunque sea escrita en tono de burla, se vislumbran la poesía, la filosofía zen y un llamado a no dejarse arrastrar por modas o mandatos absurdos.

Soseki
Natsume Sōseki

En las páginas del libro un gato con sonrisa maliciosa les dirá unas cuantas cosas y entre risa y risa, clava dardos envenenados pero si uno se detiene a reflexionar ¿qué ha cambiado verdaderamente? Espero que si todo esto les ha despertado curiosidad no dejen pasar la lectura de “Soy un gato”. Y ahora me despido, voy a preguntarle a Mandy que opina ella de la vida.

 

 

 

 

 

 

El libro de la almohada (Sei Shōnagon)

 La Emperatriz me dijo:

– ¿Por qué tan callada? Di algo, estoy triste cuando no hablas.

Repliqué:

– Contemplando la luna de otoño.

La Emperatriz dijo:

– Ah sí, dices lo que debes decir.

   

  Sei Shōnagon fue una Dama de Honor de la Emperatriz Sadako, en el siglo X, durante el Período Heian. Su diario (que se denominaban de almohada porque se guardaban en los cajones de las almohadas de madera) está plagado de variados detalles sobre el día a día en la corte.El libro de la almohada

 Desde listas de cosas: agradables, desagradables, vergonzosas, que provocan asombro, etc. Hasta episodios ocurridos en el palacio, poemas, costumbres, modales, protocolos, festividades.

   Con una prosa elegante, sencilla y poética, la autora nos introduce en un mundo de introspección, observación y recogimiento espiritual (cuando leo literatura japonesa termino relajándome) En donde el lector nota su gran capacidad de observación y atención a los pequeños detalles: abanicos, ropa, paisajes, papel.

   También se refleja su carácter, una mujer muy lista y culta que no le gustaba que le hicieran perder el tiempo, altiva y desdeñosa con las clases sociales de rango inferior (aunque no cruel). Y a su vez, alguien que conserva la inocencia y se maravilla con las pequeñas cosas:

“En los cercos de bambú y en los bordes entrecruzados vi jirones de telaraña y donde se habían roto los hilos vi pendientes gotas de lluvia que parecían cuentas de perlas blancas (…)Al aumentar la luz del día, el rocío fue desapareciendo del trébol y de las otras plantas donde antes abundaba; las ramas se agitaron y luego se elevaron a un tiempo como si se hubieran puesto de acuerdo. Luego conté a la gente lo bello que había sido todo eso. Lo que más me impresionó fue que nadie se impresionara.” (50. Recuerdo una mañana clara)

Sei Shonagon
Sei Shōnagon

  Ha sido un maravilloso viaje entre kimonos susurrantes, jardines y estanques, reflexiones, poesía, y tranquilidad por uno de los períodos más florecientes de la cultura japonesa. Si gustan del país del sol naciente, los invito a leer este libro. Como aliciente les cuento que los mininos eran muy respetados y venerados, tanto así que algunos alcanzaban el grado de nobles (Mandy lo sabe, y por eso se comporta como una emperatriz…ahora todo me queda claro)