El último silencio

Desde que abre los ojos al despertar, hasta que vuelve a cerrarlos al ir a dormir. Mientras desayuna, caminando por la calle, en su trabajo. Todo el tiempo y a cada momento ahí está: EL RUIDO.

Un ruido que nunca se atenúa, sino que crece en intensidad. Un ruido molesto, invasivo, constante, opresor. Por eso guarda silencio.

Cuando le preguntaron por qué casi nunca hablaba, por qué era tan callada, si tenía problemas para relacionarse con la gente y diciéndole entre pregunta y pregunta que no podía seguir así; ella, por toda respuesta, se limitó a tomar lápiz y papel. Garabateó unas cuántas líneas y lo dejó sobre la mesa de los curiosos que se habían reunido para hablar con ella “por su bien”. En el papel podía leerse lo siguiente:

“Vivo en una sociedad que no sabe estar en silencio. Que le molesta y le teme a la soledad y siente la necesidad de rellenar cada hueco, por más pequeño que sea, con palabras. El silencio está en vías de extinción y lo que hago es protegerlo. Protejo el último silencio que queda en este ruidoso mundo.”

Al terminar de leer la respuesta, todos se retiraron murmurando cosas como: “rara”, “loca”, “antisocial”. Mientras, ella, esbozaba una sutil sonrisa.

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Colegiala (Osamu Dazai)

 “He sentido unas súbitas ganas de hacérselo saber a todo el mundo, de gritárselo a los insectos que cantaban en la oscuridad del jardín. «¡Los que quieran mirarnos que nos miren! ¡Nosotros somos gente de corazón noble!»” (Linterna)

Bueno, ésta es mi última novela japonesa por el momento. Voy a darles un descanso a los escritores nipones (por ahora…no se confíen demasiado) Bien, vamos al quid de la cuestión:

Colegiala está compuesto por 14 relatos, que tienen como protagonistas a  mujeres, de distinta edad y condición. El autor se mete en la piel de cada personaje con una maestría y delicadeza tal, que realmente parece que estuvieras escuchándolas a cada una narrar su historia. Se nota a la legua, el profundo conocimiento que Dazai tenía del universo femenino.Colegiala

Con ritmo pausado e introspectivo, mantiene la atención a lo largo de la narración. En ningún momento se hace pesado y aburrido. En pocas líneas transmite lo que quiere transmitir con precisión. La figura masculina, queda en segundo plano. Y los hombres que desfilan por las páginas ejercen, en la mayoría de los casos, el papel de antagonista. Siendo tachados mayoritariamente de vagos e indolentes.

Aquí son ellas las que toman las riendas de la situación, soportando con verdadera dignidad los reveses a los que se ven sometidas. Y es que está ambientado en plena época de posguerra, aunque  hay tres relatos que tienen como escenario la participación de Japón en la Segunda Guerra Mundial.

Como he estado leyendo la biografía del autor, puedo decirles que mucho de lo que hay plasmado son pinceladas de su propia vida. De hecho su crítica a los hombres, no es más que una crítica a sí mismo. El relato Osan, es el más autobiográfico de todos los presentes.

Dazai
Osamu Dazai, modo pensante.

Es un libro que se lee en un suspiro (o dos, quizá tres: depende el ritmo de lectura que tengan) y si quieren iniciarse con este autor es una buena opción, fue mi primer encuentro literario con Dazai y he quedado muy satisfecha. Pues es agradable constatar que tenía en su haber relatos no tan oscuros y depresivos. Él es muy conocido por su obra “Indigno de ser humano” pero como no estoy por la labor de leer drama en estos momentos, me decanté por esta obra.

Para finalizar, a los aficionados al anime (y a los que no también) les recomiendo (si no la conocen ya) la serie Aoi Bungaku Series ,que vi hace un par de años atrás (unos cuántos), donde podrán conocer dos de sus obras (creo eran dos) Una es la ya citada “Indigno de ser humano” que es con la que inicia el anime. Bien, es todo por ahora. Nos leemos la próxima. Cambio y fuera.

Por la ventana

El enigmático cuento de hadas que leí,

me ha fascinado.

Corrí a buscarte. Pero ahora estás triste,

no te lo puedo contar.

 

El gato sombra vuelve a merodear por la cocina,

también se preocupa por ti.

La caja de música regala una melodía melancólica,

una libélula se ha posado en ella.

 

Tus ojos se pierden en lejanos recuerdos,

y el dolor que sientes hace que se forme

un nudo en mi garganta.

 

Me acerco despacio, sin hacer ruido

y me siento a tu lado. Mirando por la ventana

veremos paisajes distintos.

 

Mis manos son pequeñas, las tuyas son grandes.

Mi piel es tersa, tu tez es rugosa. Sé que la extrañas,

porque yo también.

 

Del otro lado, fuera de la casa, un forastero pasa.

Se para un momento a tomar aliento, de su boca

sale vaho serpenteante.

 

Mira hacia nosotros, ¿ve lo que refleja el cristal?

Una figura pequeña y una algo encorvada.

Dos personas unidas por el cariño,

y el mismo recuerdo.

 

El libro de la almohada (Sei Shōnagon)

 La Emperatriz me dijo:

– ¿Por qué tan callada? Di algo, estoy triste cuando no hablas.

Repliqué:

– Contemplando la luna de otoño.

La Emperatriz dijo:

– Ah sí, dices lo que debes decir.

   

  Sei Shōnagon fue una Dama de Honor de la Emperatriz Sadako, en el siglo X, durante el Período Heian. Su diario (que se denominaban de almohada porque se guardaban en los cajones de las almohadas de madera) está plagado de variados detalles sobre el día a día en la corte.El libro de la almohada

 Desde listas de cosas: agradables, desagradables, vergonzosas, que provocan asombro, etc. Hasta episodios ocurridos en el palacio, poemas, costumbres, modales, protocolos, festividades.

   Con una prosa elegante, sencilla y poética, la autora nos introduce en un mundo de introspección, observación y recogimiento espiritual (cuando leo literatura japonesa termino relajándome) En donde el lector nota su gran capacidad de observación y atención a los pequeños detalles: abanicos, ropa, paisajes, papel.

   También se refleja su carácter, una mujer muy lista y culta que no le gustaba que le hicieran perder el tiempo, altiva y desdeñosa con las clases sociales de rango inferior (aunque no cruel). Y a su vez, alguien que conserva la inocencia y se maravilla con las pequeñas cosas:

“En los cercos de bambú y en los bordes entrecruzados vi jirones de telaraña y donde se habían roto los hilos vi pendientes gotas de lluvia que parecían cuentas de perlas blancas (…)Al aumentar la luz del día, el rocío fue desapareciendo del trébol y de las otras plantas donde antes abundaba; las ramas se agitaron y luego se elevaron a un tiempo como si se hubieran puesto de acuerdo. Luego conté a la gente lo bello que había sido todo eso. Lo que más me impresionó fue que nadie se impresionara.” (50. Recuerdo una mañana clara)

Sei Shonagon
Sei Shōnagon

  Ha sido un maravilloso viaje entre kimonos susurrantes, jardines y estanques, reflexiones, poesía, y tranquilidad por uno de los períodos más florecientes de la cultura japonesa. Si gustan del país del sol naciente, los invito a leer este libro. Como aliciente les cuento que los mininos eran muy respetados y venerados, tanto así que algunos alcanzaban el grado de nobles (Mandy lo sabe, y por eso se comporta como una emperatriz…ahora todo me queda claro)