El hijo de las sombras (Juliet Marillier)

“(…) Las antiguas costumbres se apagan, y los lugares secretos ya no son seguros; están abiertos, despojados. Tú y tus herederos seréis la gente de Sieteaguas, y tu influencia en el mundo mortal debe emplearse para mantener el bosque y sus moradores a salvo.”

La segunda parte de la Trilogía Sieteaguas ha sido una historia tan intensa y plagada de magia, como su antecesora.

En esta oportunidad la autora nos ofrece la perspectiva de Liadan, la hija menor de mis queridos Sorcha y Rojo. Esta joven valiente y generosa será quien viva una gran aventura, no exenta de peligros. A los que ella se enfrentará con decisión para proteger a quienes ama.

Personajes carismáticos, y un relato bien hilado. Plagado de leyendas, costumbres celtas, druidas, festividades ligadas a la naturaleza, hadas. Es lo que reboza en cada página.

Un tiempo narrativo de lo más curioso, pues sientes el pasar de los días y los meses junto a su protagonista. Acompañándola en cada paso, cada decisión, alegría y tristeza.

Llena de sensibilidad, intimismo y estoicismo. Culpa, honor, secretos y profecías. Lealtades y traiciones. Es una novela que, cualquier amante de la fantasía y las aventuras que se precie, debería darle una oportunidad.IMG_8252

Por mi parte, más que encantada con esta continuación. Fue muy divertido realizar especulaciones sobre quiénes eran los nuevos y misteriosos personajes, que ponen patas arriba la tranquila vida de la familia de Sieteaguas. A su vez un placer reencontrarme con viejos conocidos, aunque hubo otros de los que tuve que despedirme. No sin pena (eres cruel Marillier, muy cruel)

Pisar estas mágicas tierras, explorar sus misterioso bosque y sentarse junto a la hoguera a escuchar los relatos de Cú Chulainn, es algo que no tiene precio. Pues es un viaje que se queda en tu corazón, como si las hadas hubieran lanzado un encantamiento y hechizado al lector para siempre.

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Tesoros

Si te asomas a la ventana verás mis tesoros:

Las gotas de rocío que penden en la punta de las ramas de los árboles y brillan como diamantes a la luz del sol.

Los hilos plateados de las hadas en las mañanas que la niebla envuelve la casa.

El ulular del viento que susurra encantamientos.