El sueño del chef

Trajinaba entre las ollas y el fuego, los comensales esperaban impacientes y en la entrada podía leerse la pizarra anunciando el plato del día “Cerebro de chef”…entonces se percató de que era el único chef en la cocina. Entonces palpó su cabeza y descubrió que estaba vacía, completamente hueca: ¡estaba cocinando su propio cerebro!

Despertó, y miró el reloj, aún quedaba una hora para entrar a trabajar en la cocina. Se despabiló y rememoró el sueño: “¡Qué ridículo, soñé que tenía un cerebro! Y el zombie comenzó a reírse de tal disparate.

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