MIRANDO ATRÁS

No escuché el llanto de la gente los domingos, pero vi a mi tío Domingo llorando mientras picaba cebollas.

No soporté pesadas cargas sobre mis hombros, pero llevé a mi perro viejo en brazos cuando no pudo seguir caminando de regreso a casa juntos.

No vi obras de arte en famosos museos, pero si todos los dibujos de mi hermano en la tierra que nos parecían creaciones maravillosas.

No fui a ningún teatro, pero representé historias para jugar por la tarde.

No viajé por el mundo, pero recorrí todo el pueblo en bicicleta.

No participe en ninguna batalla, pero me lastimé las rodillas corriendo entre las piedras.

No lloro por la infancia que se disuelve, pero le escribo una carta para que me recuerde.

 

 

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