En la biblioteca

Hoy es el día internacional de las bibliotecas, asique ¡muy feliz día queridos edificios repletos de sabiduría! Mis buenos vecinos del blog “Las Crónicas del Otro Mundo” muy amablemente extendieron una invitación a celebrar este día (https://lascronicasdelotromundo.wordpress.com/2020/09/29/aviso-para-biblionautas/) y si bien les prometí un melodrama de mis andanzas por la biblioteca, al mejor estilo de las telenovelas mexicanas, he cambiado de idea (y no me arrepiento de nada muajajaja) Asique en su lugar voy a compartir un relato al estilo SV (ya saben lo que significa eso…rarezas)

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¿Te contaron sobre el hombre que volvió de la guerra desfigurado? Vivía en el vagón abandonado, en las antiguas vías. Todos decían “Ya no es el mismo”. A mí me daba igual porque lo conocí así, yo era la bibliotecaria y cuando vine a este lugar él ya se había ido.

Él odiaba su situación, para el resto del pueblo era una mancha. Se convirtió en un paria. Asique cuando empezó a venir a la biblioteca y deambular entre los estantes me sorprendí para bien. Normalmente quienes venían a retirar libros eran los niños y la gente mayor.

Comenzó a pedir recomendaciones y así nos hicimos amigos, a través del intercambio de libros, y entonces vino el concurso: una revista de ciencia ficción y fantasía ofrecía publicar relatos de aficionados. No sé porqué, pero pensé que le gustaría participar. Asique fui a buscarlo con la revista bajo el brazo y nos encaminamos a la biblioteca.

Después de mucho divagar y discutir ideas el cuento estuvo terminado, se titulaba “El gato que acabó con el régimen autoritario”, en resumen iba de un gato que se infiltraba en el recinto donde operaban los adeptos y les causaba alergias y estragos con sus aliados destrozando toda la documentación y dejándoles ratones muertos y palomas sin cabeza bajo las sillas de la sala de reuniones. Era tan silencioso y discreto que todos terminaban volviéndose locos y acusándose unos a otros de traición.

El cuento fue rechazado por la revista por no cumplir con los estándares. Resultó ganador un relato sobre extraterrestres que venían a la Tierra y enseñaban a los humanos el baile oficial de su planeta que consistía en una complicada y peligrosa coreografía (en mi opinión nadie podría haberla llevado a cabo a menos que fuera contorsionista) el caso es que esclavizaban a los humanos bailando.

De todos modos pensamos que nuestro relato seguía siendo bueno, asique lo enviamos a distintas revistas y diarios. Conseguimos que se publicara en el diario local. A la gente del pueblo le gustó mucho, les pareció gracioso y empezaron a vernos con buenos ojos. A mí ya me tenían por una anciana excéntrica, me llamaban “el dinosaurio de los libros” (¡y sólo tenía 80 años!) pero ahora me saludaban por la calle, y la biblioteca empezó a tener mas visitantes. Lo que hace la “fama” ¿verdad?

Él y yo decidimos asociarnos y seguir escribiendo juntos, pues habíamos disfrutado de la experiencia. Hace ya 10 años de eso. Pero lo que nos hizo sentirnos más orgullosos fue cuando publicaron nuestros relatos en un libro tapa dura y lo donamos a la biblioteca….nuestro salón de la fama.