El libro rojo

El asunto fue así: Seshat prestó un libro con toda la buena intención y la persona en cuestión con quién había compartido muchas lecturas y recomendaciones  (se negó a decir quién era para de alguna manera preservarla en el anonimato) le informó, sin asomo de vergüenza, que se lo había prestado a su prima que fue de visita porque “Quiero que lea”. “Y eso está muy bien-pensó ella- pero podrías haber prestado uno de tus libros no el mío. Y mucho menos a alguien que no conozco y que vive en la otra ciudad”.

Así es como había perdido para siempre una de sus novelas favoritas. Ese día fue a la biblioteca a ahogar sus penas (gente rara estos lectores) y al contarle a la bibliotecaria su pérdida, la señora sacó del cajón del escritorio una tarjeta y se la extendió diciendo: -Son infalibles.

En la tarjeta se leía: O.B.A /contactarse al: 0222-5151. 

Guardó la tarjeta en su bolsillo y volvió a su casa pensando qué mosca le habría picado a la bibliotecaria pero el asunto la intrigaba mucho asique decidió llamar.

Hola, se ha comunicado con O.B.A: Organización de Bibliotecarias y Bibliotecarios Anónimos. Si ha perdido un libro en un lugar público presione 1, si ha prestado un libro y no se lo han devuelto presione 2. Si le devolvieron el libro roto o subrayado presione 3.

Presionó el número correspondiente.

A las dos semanas Seshat recibió un paquete en donde estaba su muy querido libro y una carta de la persona a quién se lo había prestado.

En la carta, le contaba una historia de lo más extraña: que había recibido por correo un libro rojo y en sus páginas, en letras mayúsculas, se repetía una única palabra: DEUDOR. El remitente era una extraña sigla: O.B.A. Creyendo que se trataba de alguna broma dejó el libro en su habitación y no prestó más atención al asunto. Pero en los días siguientes comenzaron a desaparecer sus libros favoritos así como otros objetos que le eran imprescindibles en el momento y al buscarlos no podía dar con ellos. Además, el extraño libro aparecía en los lugares más insospechados: en el pasillo, la cocina, arriba de su cama, ¡incluso en el baño! Siempre abierto en donde destacaba esa única palabra: DEUDOR. Ya no sabía que hacer, cuando de pronto, casi de manera misteriosa, recordó el libro que había pedido prestado y que a su vez había prestado a su prima. Entonces supo lo que tenía que hacer. Cual fue su sorpresa, al llegar a casa de su prima y encontrarse con una situación idéntica a la suya. En ese momento decidieron enviar su libro por correo.

Seshat sonrió al leer todo esto y apretó el libro con más fuerza, la carta culminaba con un pedido de disculpas, además de señalar que no bien su novela fue despachada el extraño libro rojo desapareció y sus pertenencias reaparecieron.

Decidió compartir esta historia conmigo y me dio permiso para compartirla. Para que otros lectores puedan recuperar sus libros o quiénes no los han devuelto tengan cuidado, nunca saben cuando puede llegar a su casa un paquete enviado por O.B.A


NOTA: El nombre fue tomado de la diosa de la mitología egipcia Seshat, llamada “señora de los libros y “señora de la escritura”.

 

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